lunes, 21 de noviembre de 2011

Piel de África



Angèle Etoundi Essamba es una de esas personas que mira más allá de las personas. Sin discriminarlas, sacando lo mejor que tienen de ellas mismas.
Ella misma es camerunesa, ella misma es la que lucha contra los exotismos o los desprecios de las mujeres negras. Y gran parte de su obra así lo demuestra.


En su trabajo "Desvelos" nos muestra a la mujer africana, tal y como es. Igual que cualquier mujer blanca, igual de diferente que ella misma. Con es fuerza en la mirada, en los contrastes de los colores, en el sutil movimiento del blanco y el negro.
Ella misma en una entrevista al perdiódico El País así define su trabajo:
"Me interesa el cuerpo de todas las mujeres, al margen del color de su piel. La piel en sí es fascinante. El cuerpo y todo lo que transmite es infinito. Es algo que yo siempre he querido inmortalizar y celebrar. Fotografío mujeres negras porque yo también lo soy. Desde ese punto de vista, se puede decir que mi fotografía es un autorretrato. La mujer en general, y la negra en particular, es mi tema predilecto. Siempre me inspira, y es mi propio ser lo que yo capturo con la cámara: la maternidad, el contraste entre ser una mujer negra en un mundo de blancos, la armonía, y la mezcla con mis propios hijos (mitad negros y mitad blancos). Quiero mostrar una imagen no estereotipada de las mujeres negras. Quiero que se conozcan su fuerza, su orgullo y su fortaleza para hablar del mundo oprimido en el que se encuentran."

Lo que ella desvela es el poder de las mujeres africanas. En el cruce de dos mundos, ellas garantizan una identidad heterogénea fundada en el encuentro y la comprensión.

Para ello muestra a mujeres reales, mujeres de la calle. "Jamás he utilizado modelos de agencias. Son mujeres amigas, familiares. A veces, las descubro en la calle, en cualquier parte. Hay veces que busco durante mucho tiempo a alguien con una expresión particular y, de repente, la encuentro."


Hace llegar el arte y sus ideas a todo el mundo, hasta a aquellas personas que no van a los museos. Saca su arte a la calle y eso hace más grande su trabajo.


"Todas y cada una de estas mujeres tienen su propia historia personal y un lugar muy especial en mi corazón. La mayor parte de ellas no han posado nunca, y, cuando lo hacen, descubren su propia identidad. Todas ellas entran en el mundo que yo he creado, y crecen poco a poco hasta que logran expresarse con total confianza. Es en esos momentos cuando se convierten en los personajes de mis fotografías."

domingo, 13 de noviembre de 2011

Reflejos






Una persona que no se refleja en un espejo es una persona sin alma, ¿no? O eso nos han vendido en las novelas. Los objetos tienen su alma, su reflejo mismo y no es otro que una distorsión de la realidad, porque, ¿quien te dice a ti que todo lo que ves reflejado es verdad y no es una ilusión?

Sombras






Las sombras nos dejan ver una parte de la realidad, igual que las personas solo dejamos ver parte de nosotros mismos. ¿Qué hay de verdad en las sombras? ¿Y de mentira?

domingo, 30 de octubre de 2011

La noche de Pamplona






La noche muchas veces nos nubla los sentidos. Si vemos lo mismo de noche y de día cambia nuestra percepción de las cosas. ¿Es una muralla o es una cara? Muchas veces vemos lo que queremos, pero no lo que realmente es.

domingo, 23 de octubre de 2011

Retratos







Muchas veces vemos caras por la calle sin pararnos a mirar que dicen. Aquí tenemos dos rosotros muy diferentes que nos dicen un poco más de aquello que nunca vemos.

lunes, 17 de octubre de 2011

Biblioteca y ciudadela













Bodegón con alma







La música es uno de los aspectos que no faltan nunca en nuestras vidas. Al menos yo no puedo vivir sin ella. Este bodegón con dos de los instrumentos más conocidos por todos tiene algo más allá. No son solo instrumentos de música. Tienen alma, transmiten. La vibración de sus cuerdas, la resonancia de sus cajas, la afinación de las clavijas...
Cuarteto de cellos y viola. Lilium

domingo, 9 de octubre de 2011

Las manos de mi "amatxi"

Texto de Asier Barandiarán

El 10 de junio de 1973 se celebró en Oiartzun (Guipúzcoa) un homenaje a un bertsolari. A este acto fue invitado Xalbador, el pastor de Urepel (Baja Navarra). Cuando le tocó su turno, se acercó con solemnidad al micrófono. Su figura mostraba a un hombre sereno y rebosante de confianza. Don Juan Mari Lekuona fue el encargado de comunicarle el tema sobre el que debía cantar de un modo improvisado: “Xalbador, éste es tu tema, las manos de la abuela, “amatxiren eskuak”. Tras unos segundos de concentración empezó a cantar con una melodía suave y nostálgica:

Escucha abuela,
hace ya mucho tiempo que viniste al mundo,
y en tu interior has pasado muchas preocupaciones.
Al contemplar con mi fina mirada esas queridas manos arrugadas,
me viene un temor de que pronto tendrás que dejar este mundo.

Los oyentes no esperaban esta salida. Mirando a Xalbador podrían asegurar que no es un ejercicio de erudición y rima el de éste buen pastor. En su cara parecía vislumbrarse una añoranza de esa “amatxi”. Xalbador, sin cambiar el gesto grave y profundo de su rostro, canta su segundo bertso:





He visto en todo el mundo a otras muchas “amatxis”,
Señor, por favor, que me perdonen hoy lo que digo,
que tus manos, “amatxi” mía, no se agarroten nunca,
pues éste tu nieto tanto ama las caricias de esas manos arrugadas.

Cuando los oyentes todavía no se habían repuesto de la emoción, Xalbador lanzó al aire su tercer bertso:


Mi “amatxi” en todo el mundo ¿acaso tendría una igual?
estoy dudando de que alguna vez hubiese tomado un descanso,
ahora se le han envejecido las manos,
y sus venas azules las tiene ahí a la vista,
no es de extrañar... ¡tanta labor han hecho!

Xalbador con esa mirada suya perdida en el horizonte está viendo a su abuela trabajando, hilando la lana, cuidando la olla en el fuego, meciendo la cuna de su nieto, desgranando las mazorcas de maíz o las cuentas del rosario. Una abuela, con unas manos arrugadas, que fue la memoria de esa comunidad familiar.